Mi viña no se vende

En los últimos meses he tenido el privilegio de escuchar más de una vez a nuestro amigo Itiel Arroyo, compartir una predicación con este título. Siempre me ha parecido un mensaje con mucha fuerza, pero lo cierto es que en las ocasiones que lo he oído, no ha tenido un impacto personal más allá de una reflexión general de mi vida.

Sin embargo, hay algo increíble en cómo funciona la Palabra de Dios, y es que es palabra VIVA, que tiene la capacidad de hablar a tu vida tiempo después de haberla recibido, e incluso volver a hablarte a lo largo de tu vida de distintas maneras. ¿No es increíble?

Pues hoy Dios me está molestando, me está hablando específicamente y de manera clara través de este mensaje que escuché hace meses, y me parece alucinante…

Mi viña… Esa preciosa viña que Dios me ha entregado para que la cuide, la riegue, la pode, la mime, la haga fructificar… !NO SE VENDE! !NO SE TOCA!

No tiene un precio, por alto que sea; no hay un trato, por atractivo que sea; no hay otra viña, por verde y bonita que esté; no hay nadie, por fuerte o poderoso que parezca… que vaya a hacerme cambiar de opinión. Voy a esmerarme en hacer de la viña que Dios me ha entregado, exactamente el lugar que Dios soñó, voy a pelear contra esos zorros que tratan de destruirla, voy a aprender jardinería si es preciso, para lograr que de fruto bueno. !Cueste lo que cueste! Y cuesta… pero vale TANTO la pena, como ninguna otra cosa. Así que atento Satanás, atento todo aquel que pretenda acercarse a la viña con intenciones dudosas: Dios es el que guarda mi viña, y además me ha puesto a mi para cuidarla, y ni Él ni yo, vamos a permitir que sea vendida o destruida.

Porque es la preciosa viña que Dios me ha encomendado. !Qué privilegio cuidar del regalo de Dios!

37a74ca73d7837595335072ff375c431

Pasadas estas cosas, aconteció que Nabot, de Jezreel, tenía una viña junto al palacio de Acab, rey de Samaria. Acab dijo a Nabot:
–Dame tu viña para un huerto de legumbres, porque está cercana a mi casa, y yo te daré por ella otra viña mejor que esta; o si mejor te parece, te pagaré su valor en dinero.
Nabot respondió a Acab:
–¡Líbreme Jehová de darte yo la heredad de mis padres!c
Acab se marchó a su casa triste y enojado, por lo que Nabot, de Jezreel, le había respondido, al decirle: «No te daré la heredad de mis padres». Se acostó en su cama, volvió su rostro y no comió. Su mujer Jezabel se le acercó y le dijo:
–¿Por qué estás tan decaído de espíritu y no comes?
Él respondió:
–Porque hablé con Nabot, de Jezreel, y le dije que me vendiera su viña o que, si lo prefería, le daría otra viña por ella. Y él respondió: “Yo no te daré mi viña”.
1ª REYES 21:1-6
Laia
PD: Gracias Itiel, por dejarte usar para que Dios hable a las vidas.
Anuncios

Un comentario en “Mi viña no se vende

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s